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Las monedas antiguas de bronce

El bronce es una aleación de dos metales, el cobre y el estaño. Fue la primera aleación metálica de importancia para el hombre y da su nombre a la Edad del Bronce. Este material ha sido utilizado desde hace muchos años para realizar joyería, herramientas, medallas, armas, esculturas y monedas, consiguiendo una mayor dureza y durabilidad que la piedra o el cobre.

Las monedas acuñadas con esta aleación metálica tuvieron gran protagonismo en el comercio mundial. En especial, las monedas grecorromanas del siglo I y III d.C. son un símbolo de resurgimiento de esa cultura.

Monedas antiguas de bronce

Aes Rude
Aes Rudes

En sus inicios la República Romana no poseía un sistema monetario, en su lugar, tenían un sistema de pesos de bronce, conocidos como los Aes Rudes. Estas monedas eran grandes y pesaban más de 300 gramos. Aun así, se utilizaron hasta el año 218 a.C., momento en el que Roma se había expandido creando su imperio y comenzó a producir metales preciosos como el oro o la plata

Aes de Bronce
Aes de Bronce

Cuando comienza el sistema monetario romano, se diseñaron las primeras monedas de bronce, de pequeño tamaño y valor. A estas se les llamaba As de Bronce.

Fueron las monedas que estuvieron presentes en casi toda la duración de Imperio Romano. Y estas no eran acuñadas, sino fundidas. Además, tenían que pesarlas para saber su valor real. Otras variedades de Aes siguieron, sin cambiar su material, y un siglo después, el Imperio estableció un sistema monetario cuya base era el peso de la nueva libra romana, o aes libral: 293 gramos.

Cuando comenzaron a tener marca en el anverso, la figura era distinguible del siguiente modo:

  • Aes: Esta moneda poseía en ambas caras el retrato de Jano
  • Semis: Se diferenciaba por la cabeza de Júpiter y una S.
  • Triens: Tenía la cabeza de Marte o de Minerva.
  • Cuadrans: Llevaba impresa la cabeza de Hércules.
  • Sextans: Se diferenciaba por la cabeza de Mercurio.
  • La Uncia: El retrato de Roma, personificado en Belona, quien era la Diosa de la Guerra.

Su reverso nunca cambió, siempre fue una proa de navío.

Dupondius
dupondio romano

Al ser una moneda de bronce, fue acuñada bajo las órdenes del Senado, específicamente durante el mandato de Augusto, 23 a.C. A varias colonias se les concedió el derecho de acuñar esta moneda, aunque, a partir de los Antonios, fue acuñada directamente por los triunviri monetales.

Su valor era de dos Aes, o medio Sestercio. Y esta fue acuñada en bronce para distinguirla del Aes y del Sestercio, que existía desde Nerón. En el anverso siempre aparecía un rostro imperial coronado, con una corona similar a la que portaba el dios Helios. Y su reverso podía ser similar o tener la imagen de Annona, la diosa romana de la cosecha. Junto a ella, podían aparecer espigas, cuernos de la abundancia, buques comerciales o símbolos frecuentes que acompañaban la representación de la diosa. Esta moneda dejó de acuñarse a lo largo del siglo III d.C.

Folis
folis

La Follis era una moneda de bronce de gran tamaño, pero con un peso aproximado de 8 a 10 gramos. Esta moneda contenía en su composición un 4% de plata. Su nombre se debe al término usado para designar a una bolsa sellada que contenía una determinada cantidad de monedas.

En tiempos del emperador Constantino I, el tamaño de los Follis era menor, y la cantidad de plata ínfima. Pero, en el siglo IV, se introdujeron monedas de bronce, que, actualmente, los numismáticos conocen como AE1; AE2; AE3 (fals); y AE4. Los tamaños de estas monedas varían desde menos de 17mm (la AE4), hasta más de 25mm (AE1). Fueron reintroducidos durante la reforma del emperador Bizancio Anastasio I, quien le otorgó diferentes denominaciones y numeración griega.

8 Maravedis
8 Maravedis

Esta moneda es conocida porque, en 1823, con la ciudad de Pamplona sitiada después del desembarco de “Los cien mil hijos de San Luis”, debían realizar una acuñación eficaz durante el período constitucional. Un oficio encontrado del coronal Don Tomás Jiménez nos explica cómo de tres piezas de artillería de bronce, que se hallaban en la cámara de comptos, habían sido utilizadas para acuñar estas monedas. Por eso también lleva el nombre de Bronce de Cañones.

Lo rupestre de la moneda nos da a entender la difícil y precaria situación por la que estaban pasando en Pamplona. No existe documentación sobre el taller en la que se acuñó. Esta moneda facilitó las transacciones entre las dificultades que vivían como pueblo.

Un importante descubrimiento arqueológico
hallazgo de monedas

El 7 de julio del 2014, fue descubierta una valiosa colección de monedas del Imperio Romano, en la ciudad británica de Dovedale. El hallazgo ocurrió en una cueva que no había sido explorada en dos mil años. Este evento fue reportado a las autoridades locales e inmediato iniciaron las excavaciones arqueológicas.

Las monedas encontradas pertenecían a dos civilizaciones distintas y fueron enterradas juntas en esa cueva a 10 kilómetros de Manchester.